4/42 9,5% Elige tú el título
4/42 9,5% Elige tú el título

4/42 9,5% Elige tú el título

Soy consciente de que suena un poco extraño que una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza le dan a un escritor es encontrar un título para el libro que acaba de escribir. Pues creedme, es un tema que no resulta baladí.  Terminas el libro; horas, días, semanas, meses y hasta años de arduo trabajo y te encuentras ante el dilema de que título poner a tu criatura, siendo consciente de que se trata de la guinda a un pastel que puede quedar aplastado por una mala decisión. 4/42 9,5% Elige tú el título.

En este momento mientras escribo estas palabras desconozco el título de este artículo.

La primera idea que se me ha pasado por la mente es el de: 9,5 el nuevo número de la bestia.

¿Y qué significa ese 9.5? Pues es el porcentaje de tiro de tres conseguido por los Boston Celtics ante Los Ángeles Clippers, el 30 de diciembre de 2021. Una fecha que pasará por su infamia a la historia del otrora orgulloso equipo de Boston.   

Otro posible título que ha cruzado mi mente: 4-42, vergüenza en el Boston Garden.

¿Y ese 4-42? Te preguntarás. Estos son los números de la infamia. El 17 veces campeón de la NBA necesitó nada más y nada menos que 42 tiros para encestar la paupérrima, irrisoria y vergonzante cantidad de 4 canastas.

Podría decantarme por la historia de tan importante franquicia: Los Boston Boston Celtics destruyen su historia a base de triples. No es mala idea, una afición  tan acostumbrada a ver grandes gestas ha tenido que presenciar como su equipo de un solo plumazo ha tirado al foso del olvido la historia triunfante del equipo de Massachusetts con unos números nunca vistos.

También sería un buen título: Los Boston Celtics sepultan su legado desde la línea de 3. Si de algo están orgulloso los seguidores de Boston es de la historia de su equipo, de un legado labrado con el esfuerzo ímprobo de generaciones de jugadores, entrenadores y directivos.

¿Y qué tal?: El equipo de Larry Bird hace el ridículo Es directo, sencillo y golpea directamente al jugador más histórico de los Celtics. La franquicia que alardea de haber contado en sus filas con uno de los mejores jugadores de la historia y el primer gran tirador de la NBA, ha tenido que soportar como los locales del Boston Garden bombardean una y otra vez la canasta rival sin conseguir su objetivo, logrando eso sí el mayor ridículo que se recuerda.  

¿Y si vamos sin red y buscamos a un culpable?: ¡Udoka dimisión! Alguna responsabilidad debe tener el entrenador del equipo que maltrata el baloncesto con un 9,5 por cierto desde la línea de tres con 42 intentos. ¿No pensó en parar tal disparate? ¿O es que no tiene la autoridad necesaria para detener la masacre? ¿Quizás el equipo no está lo suficientemente entrenado para realizar un juego más elaborado?

Y ya por último vayamos a por los jugadores: Los jugadores de los Celtics avergüenzan al Boston Garden. No parece de recibo que los principales actores de este descalzaperros salgan ilesos. Para los amantes de las estadísticas.

Jales Brown 1 de 13, Horford 0 de 7, Pritchard 0 de 6, Langhard 0 de 3, Richardson 0-5.

¿Ninguno de ellos pensó que tirar tantas veces sin anotar no era lo mejor para el equipo y que debía buscar otras opciones para conseguir canasta? O lo que es peor ¿No tienen los recursos suficientes para intentar algo más trabajoso que tirar desde lejos?

Cuando inicié mi andadura en Massiveball me sorprendió la amplia aceptación de mi postura contraria al actual abuso de los tiros de tres. Siempre me ha parecido que los equipos que abusan de ese recurso suelen ser los que están peor preparados y entrenados. Es como si creyeses que sus carencias se pudiesen conseguir paliar a base de triples.

Es verdad que el juego ha evolucionado y que el inmovilismo termina por carcomer los cimientos, pero no es menos cierto que el exceso en todos los ámbitos de la vida es contraproducente y la NBA no es una excepción.

La batalla de los triples

No creo que sea practico buscar culpables, sino una solución. Y quien seguro que no es el culpable es el que todos estamos pensando, el jugador que ha cambiado el baloncesto: Stephen Curry.

Curry solo es un excepcional jugador que se ha convertido en el mejor tirador de  la historia, un chico, que dotado de un talento excepcional y de una capacidad de trabajo fuera de lo común, ha hecho del tiro de larga distancia su seña de identidad y su arma más mortífera.

Yo pongo la lupa sobre aquellos jugadores y staff técnico que creen ser un Stephen Curry  o tener uno en su plantilla. Es hasta cierto punto compresible que los jugadores quieran sobresalir en la disciplina que está de moda, pero no todos están capacitados y casi ninguno llega a entrenar esa faceta de la manera casi enfermiza que hace Curry.

Pero, ¿Y los entrenadores? Deberían conocer los puntos fuertes de sus jugadores, potenciar lo bueno y proporcionarle al equipo las herramientas necesarias para enfrentarse a cualquier eventualidad que se presente. No es defendible que un equipo ante un día desafortunado solo responda con el tiro de tres.

Un staff técnico debe ser capaz de mostrar varias caras de su plantilla. No me imagino a un equipo de Popovich tirando a canasta 42 veces con un 9,5 de porcentaje.

Ojalá sea un caso puntual de un partido desafortunado de un equipo en concreto, pero me temo que esto es un síntoma de una enfermedad que poco a poco está debilitando a la NBA.

Un seguidor de twitter se lamentaba amargamente de que en los tiempos que corren un jugador como Kareem Abdul Jabbar no sería drafteado. Puede que sea una exageración, pero o ponen las medidas correctoras apropiadas o algún día esa pesadilla llegará a ser realidad.

No quiero que este artículo termine de forma tan apocalíptica, así que no puedo obviar las fechas en las que estamos. Os deseo a todos Feliz año 2022 y que lo disfrutéis con salud con vuestros seres queridos.