¿EL AÑO DE LOS WILDCATS?

Marc Gasol
Marc Gasol

Tras haberse disputado ya un primer tramo de la temporada de baloncesto universitario, los Wildcats de Arizona emergen como el equipo más en forma de la competición, aupándose hasta la primera posición del ránking de la Associated Press. Todavía invictos en el momento de escribir este artículo, lo cierto es que el mes de diciembre que afronta este equipo es realmente duro, con duelos frente a equipos tan potentes como Wisconsin, Purdue, Alabama y Florida Atlantic antes de iniciar su última “regular season” en la Pac 12. Si bien no eran los favoritos a alzarse con el campeonato de conferencia en las previas de diciembre, todo cambió pronto. Concretamente el pasado 10 de noviembre cuando derrotaron en Durham a Duke, presentando así sus credenciales para ser considerados de nuevo candidatos a todo. Suceda lo que suceda en estos próximos encuentros, lo cierto es que Arizona es uno de los equipos de a tener muy en cuenta. Estas son las claves del excelente inicio de campaña de los Wildcats. ¿Puede ser el año de los Arizona Wildcats?

Arizona Wildcats: TOMMY LLOYD

Sería ingenuo no pensar a estas alturas que el papel del entrenador es fundamental para el éxito de este equipo. En su tercera temporada como máximo responsable del banquillo de Arizona presenta un balance de 68 victorias por 11 derrotas, lo que muestra claramente el nivel de competitividad que ha alcanzado el programa desde su llegada. Si bien es cierto que este excelente rendimiento no se ha visto refrendado todavía por una buena actuación en el March Madness en las dos temporadas anteriores, no se puede negar que Tommy Lloyd ha establecido ya una cultura en la universidad que garantiza que, año tras año, los Wildcats van a ser uno de los máximos candidatos a todo.

No importan las bajas. Tras su primer curso se fueron jugadores clave como Ben Mathurin, Dalen Terry o Christian Koloko. Esta temporada la afrontan sin la presencia de Azuolas Tubelis o Kerr Kriisa, ambos muy importantes durante la campaña 22-23. Pero a pesar de todo, Lloyd es un entrenador que sabe moverse muy bien tanto en el “transfer portal” como durante el periodo de reclutamiento, supliendo las piezas salientes por otras con talento y potencial suficiente como para que la maquinaria no se resienta. Y, además de todo ello, ha demostrado ser un muy buen desarrollador de jugadores, ya que aquellos que permanecen en el equipo bajo sus órdenes muestran una evolución potente cada año que pasa.

Carácter ganador, mentalidad combativa y un juego dinámico y alegre son las principales características que ha imbuido  Tommy Lloyd en los Wildcats desde el mismo momento de su llegada a Tucson. Credenciales más que suficientes para considerarles, una temporada más, el mejor equipo de la NCAA tras casi dos meses de competición.

Arizona Wildcats: DESARROLLO DE LOS JUGADORES

Una  de las mayores virtudes de Tommy Lloyd es su capacidad para desarrollar jugadores. Y, en este sentido, el salto de calidad que ha dado Kylan Boswell en su segundo año como jugador universitario ha sido tan grande que le hace merecedor de ser considerado como “breakout player” del año. Basta con dar un rápido vistazo a sus estadísticas, comparándolas con las conseguidas la temporada anterior, para corroborar esta hipótesis. Tras los siete primeros encuentros disputados por los Wildcats, Boswell está anotando una media de 12’7 puntos por partido (4’6 en la 22-23), capturando 3’4 rebotes (1’6 en la campaña anterior) y repartiendo 4’1 asistencias (1’6 el curso pasado). Los números hablan por sí solos. Pero más allá del frío dato, son las sensaciones que transmite en la cancha lo que realmente sorprenden. Ha pasado de ser un jugador residual a dirigir el equipo con mano firme, seguridad y solvencia. Es el líder en la cancha, la extensión del propio Lloyd, quien le ha sabido dar la confianza suficiente para que Boswell sea, ahora mismo, uno de los mejores exteriores del país.

Pero no es este el único ejemplo. Jugadores con mayor experiencia en el baloncesto universitario también han evolucionado este curso de manera importante. Oumar Ballo, quien empezó su carrera en la NCAA en Gonzaga donde Tommy Lloyd todavía era entrenador asistente, se está convirtiendo en uno de los pívots que más temor infunde. Si bien sus números son ligeramente inferiores a los logrados la temporada pasada, la sensación que transmite en la cancha indica todo lo contrario. Su mera presencia cambia la defensa rival y lo que aporta va más allá de las estadísticas. También Pelle Larsson se ha convertido en un jugador de referencia para los Wildcats. Aporta su experiencia, además de su calidad y una consistencia en el juego que le convierten en uno de los más fiables de toda la liga.

ACIERTO EN EL “TRANSFER PORTAL”

La llegada de Caleb Love abría un gran interrogante, ya que el jugador que provenía de North Carolina se caracterizaba por una gran irregularidad. Capaz de ganar partidos cuando entra en trance, su toma de decisiones era tan discutible que también podía perder un encuentro en unos pocos minutos. Pero Tommy Lloyd parece haber dado con la tecla. Aunque sus números son un tanto peores que los logrados en sus dos últimos años como Tar Heel, su impacto en la cancha es, sin embargo, mucho mayor. Sigue siendo un jugador caliente en los momentos decisivos de los encuentros, virtud que continua explotando con la camiseta de Arizona. Pero se le ve menos egoísta, mucho más generoso con los compañeros y capaz de elegir la opción correcta en la mayoría de las ocasiones.

Junto a Love llegó Keshad Johnson, este proveniente de San Diego State. El ala pívot está resultando fundamental en el exitoso inicio de Arizona, promediando 12’9 puntos y 6’6 rebotes por encuentro. También se trata de un jugador con recorrido y experiencia en el baloncesto universitario, algo crucial para cimentar un equipo ganador. Ambas piezas han encajado muy bien en la maquinaria, dando continuidad a lo ya establecido con anterioridad, y garantizando ese nivel de competitividad que hace de esta Arizona un equipo muy especial.

CALENDARIO “NON CONFERENCE” MUY EXIGENTE

La serie de encuentros que programó Tommy Lloyd para el “non conference” de Arizona esta temporada 23-24 era un arma de doble filo. Fácilmente podían llegar al inicio de temporada regular con 4 o 5 derrotas, fuera del ránking y sin apenas visibilidad, lo que hubiera supuesto un paso atrás en la consistencia del programa. Sin embargo, la apuesta le ha salido bien. La victoria contra Duke fue un golpe de efecto, tanto en sí misma como por el juego que desplegó el equipo. La siguiente prueba de fuego fue Michigan State, a quienes también fueron capaces de derrotar con solvencia. Y, si bien es cierto, que todavía les quedan por delante cuatro encuentros encadenados de una exigencia supina y un nivel excelso, cosechar alguna o varias derrotas en ellos no será ninguna vergüenza para un equipo que ya ha demostrado que tiene un suelo muy firme y al que falta confirmar que, además, tiene un techo muy alto.

En una temporada en la que muchos programas han sido excesivamente conservadores a la hora de programar sus primeros enfrentamientos con el objetivo de garantizarse un buen número de victorias, hay que alabar la valentía de Tommy Lloyd. Como aficionados al baloncesto universitario no podemos más que estar agradecidos y como espectadores, solamente debemos sentarnos frente al televisor y disfrutar del juego de los Wildcats.

La temporada es larga y, por lo que estamos viendo, incierta. Nadie sabe qué sucederá en los próximos meses, ni siquiera si esta buena racha de resultados se mantendrá durante los próximos días. Pero no podemos negar que las sensaciones transmitidas en estos casi dos primeros meses de competición hacen presagiar que este año, por fin, puede ser el año de los Wildcats de Arizona.

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