Buscando al mejor Donovan Mitchell

Buscando al mejor Donovan Mitchell

Donovan Mitchell no fue capaz de esconder su frustración este sábado tras la derrota in extremis sufrida ante los New Orleans Pelicans. “Simplemente no estamos jugando bien”, señaló el escolta, indignado. “No estoy jugando bien. Esta mierda ha sucedido dos veces en una semana. Y eso no debería de suceder. No podemos culpar de nada a Quin [Snyder] ni a los asistentes. Esto es algo nuestro. Simplemente tenemos que jugar mejor.” Buscando al mejor Donovan Mitchell.

A menos de un minuto para el final, un triple suyo que hubiera puesto a los Jazz seis arriba fue invalidado por una falta previa sobre Rudy Gobert. En su lugar, el pívot francés solo anotaría uno de los dos tiros libres de los que dispuso, facilitando la respuesta de los Pelicans: un triple de Devonte’ Graham a 1,9 segundos del final que culminaría su asalto a Salt Lake City.

Este desenlace devuelve una triple lectura. Apenas unos días antes, los Jazz habían sufrido una derrota similar contra los Memphis Grizzlies tras desperdiciar seis puntos con 1:28 por jugar. Una racha de 7-0 fue culminada con un triple de Jaren Jackson Jr. en los instantes finales que copiaría Graham posteriormente. Así, los Jazz vieron como dos triunfos que tenían en el bolsillo se les escaparon en un abrir y cerrar de ojos en la misma semana debido a malas decisiones finales.

En segundo lugar, los de Quin Snyder han tenido serios problemas para cerrar los partidos ante rivales, sobre el papel, inferiores. A principios de noviembre fueron derrotados por los Magic tras encajar un parcial de 32-15 en el último cuarto. Ante Oklahoma City sufrieron de lo lindo para imponerse en los instantes finales. La determinación y contundencia para aplicar una marcha más y sentenciar a los rivales se ha perdido en este arranque de curso.

Por último, el propio rendimiento de Mitchell ha propiciado estos resultados. Los 16 puntos en la derrota contra los Pelicans estuvieron acompañados de una carta de tiro desastrosa: seis aciertos en 21 intentos, fruto de una toma de decisiones más que cuestionable. Ante Memphis, 18 puntos y un 25% en tiros de campo. Contra los Thunder, más de lo mismo: 13 puntos y solo seis dianas en 16 lanzamientos.

Así, nos encontramos con que el escolta suma ya seis partidos con menos de veinte puntos anotados en poco más de un mes de competición. La temporada pasada recopiló nueve encuentros de estas características en 53 partidos. En efecto, los porcentajes de acierto de Mitchell están siendo los peores de su carrera: 42,0% en tiros de campo y 31,3% en triples. De toda la plantilla de los Jazz ocupa la undécima posición en True Shooting (52,7%) y EFG% (49,2%), dos parámetros que tratan de recoger de la manera más fiable posible la productividad en el tiro.

La anterior recopilación corresponde a todos los tiros realizados por Mitchell durante el encuentro ante los Grizzlies del pasado 22 de noviembre. A pesar de que varios dieron en la diana, cuesta mucho encontrar algún lanzamiento que pueda ser considerado como bueno, en lo que a posición, espacio y circulación de balón previa se refiere.

Este vídeo es suficiente para ejemplificar una problemática que deriva hacia lo colectivo. Los Jazz de la primera mitad del curso 2020-21 destacaron por su rápida toma de decisiones, su circulación de balón muy próxima al extrapass y el altruismo hacia el compañero. En definitivo, un juego exquisito que hacía disfrutar al espectador y que liquidaba a su rival al descanso en numerosas ocasiones. Tan buen juego llegaron a plasmar sobre la pista que entrenadores como Brad Stevens y Gregg Popovich los compararon con los Golden State Warriors de Steve Kerr o los propios Spurs campeones de 2014.

Los Atlanta Hawks no terminan de carburar

Sin embargo, el aparente perfeccionamiento al que iba dirigido el sistema ha terminado por derivar en el abuso del triple, la pérdida de fluidez ofensiva y un carácter muy predecible. Hace apenas tres temporadas, los Jazz realizaban 310,7 pases por partido. Una cantidad que ha ido disminuyendo sustancialmente cada año: en la 2019-20 cayó hasta los 296,3 pases. En la 2020-21, la cifra se estableció en 289,4. Y en este arranque de curso ha terminado por desplomarse: 269,3. Hablamos que, en un mismo partido, los Jazz están realizando 40 pases menos. Paralelamente, han aumentando sus intentos de tres puntos en siete por encuentro para situarse como el segundo equipo que más triples intenta. Mientras tanto, han abandonado por completo el mid-range: equipo que menos tira desde dicha distancia (4,5 intentos).

Este mismo escenario también salpica al escolta, quien está realizando seis pases menos por partido que el curso pasado. Esto deriva en varios escenarios. En primer lugar, aprovechar el bloqueo directo de Rudy Gobert o Hassan Whiteside para atacar la pintura, donde presenta un acierto superior al 50%. Hasta aquí todo bien pues Donovan es un buen finalizador en el aro. Sin embargo, ha exhibido problemas para anotar en situaciones de pull up (encarar, frenar y lanzar) y catch-and-shoot (29,3%), donde Bojan Bogdanovic, Mike Conley, Joe Ingles e, incluso, Royce O’Neale se han mostrado mucho más acertados.

Esto supone un problema al ser Mitchell el gran catalizador del juego ofensivo, pues destaca sus propias debilidades en el tiro, ralentiza el juego y no es capaz de aprovechar el mejor estado de otros compañeros. Y el papel de microondas que tira primero y piensa después ya recae sobre Jordan Clarkson. Replicar este perfil en Mitchell, en lugar de potenciar su visión de juego y favorecer el movimiento de balón explica, en parte, diversos tramos de los encuentros en los que los Jazz encadenan varios minutos sin ver el aro. En ellos, el guard no está seleccionando bien sus posiciones de tiro y sufre pérdidas innecesarias.

Curiosamente, componentes de la plantilla y el cuerpo técnico como Quin Snyder, Bojan Bogdanovic, Rudy Gobert y el propio Mitchell han reconocido la falta de circulación de la pelota. Señalan que la identidad del equipo no se ha perdido pero que no la están poniendo en práctica.

“Estamos dejando escapar muchos partidos que deberíamos de ganar. Al final de la temporada nos vamos a sentir estúpidos”, afirmó Gobert tras el tropiezo ante New Orleans. “No sé cuántos años vamos a perder en playoffs sin aprender. Tendré 30 o 40 años para entonces. Estamos haciendo lo mismo una y otra vez.”

Por su parte, Snyder lamenta “no buscar el pase fácil, ya sea para cambiar de lado o confiar en un compañero”, pues eso hace las cosas más difíciles para los demás. Mientras tanto, Mitchell admite que tiene que mejorar pero que “no se alejará de cómo ha estado jugando hasta ahora.” No sabemos si, quizá, en el vestuario se esté cocinando algo más que un simple bache.

Indistintamente, los Jazz se encuentran en una situación relativamente cómoda. A pesar de las derrotas inesperadas y el mal juego exhibido, la propia inercia de una plantilla sólida y con rodaje colectivo les ha permitido mantenerse en la zona alta de la Conferencia Oeste tan solo por detrás de Golden State Warriors y Phoenix Suns.

No obstante, las alarmas pueden saltar en cualquier momento. Estos recientes tropiezos son síntoma de una problemática mayor que choca frontalmente con el nivel mostrado el año pasado. Y en playoffs ningún rival admitirá errores de este tipo. A nivel individual, Donovan Mitchell estará obligado a mostrar una mejor versión y dar un paso adelante en su juego, pues de su propio rendimiento depende el techo competitivo de los Jazz. Y él mismo avisó tras la eliminación ante los Clippers que “no juega para caer en segunda ronda”. Y, de seguir así, los de Salt Lake City se encaminan hacia un desenlace similar.