Hoosiers: mas que ídolos

Hoosiers: mas que ídolos

El 15 de Marzo Archie Miller fué cesado tras 4 discretas temporadas como entrenador jefe de los Hoosiers de Indiana. Su lugar lo ocupará Mike Woodson que ejercía como ayudante de Tom Thibodeau en los Knicks pero que no podía dejar pasar la oportunidad de entrenar en su alma mater. Indiana Hoosiers más que ídolos.

Woodson es el 5º anotador histórico y miembro del Hall of Fame de la Universidad de Indiana, y regresa a Bloomington para convertirse en el 30º entrenador en la historia del programa.

Hoosiers:Mas que ídolos, dirigida por David Anspaugh en 1986

Como Gene Hackman en la película, Mike Woodson conduce hacia su destino atravesando las interminables cosechas de maíz y trigo del estado de Indiana. En cada granero, un viejo tablero y un aro de hierro rodeados de un espacio de tierra donde el balón apenas bota. Aunque la película transcurre en 1951, hoy en día la fotografía no es muy distinta. Estamos en la América profunda.

Woodson no llega al instituto Hickory, donde hay vitrinas con un par de trofeos como sub-campeones del condado, llega a la cuna del baloncesto.

En los tabiques del Assembly Hall aparecen las fotos de Branch McKracken y Bob Knight. Sobre la pista cuelgan 5 títulos nacionales obtenidos entre 1940 y 1987, 22 campeonatos de la conferencia Big Ten, 8 apariciones en la Final Four… cientos de retratos y menciones en blanco y negro y en color.

El primer problema que se encuentra el personaje de Gene Hackman en su nuevo trabajo, es la renuncia de Jimmy Chitwood, que tras la muerte del antiguo entrenador con el que estaba muy unido, se dedica a lanzar a canasta en soledad con mucho acierto y pocas ganas de hablar.

Nadie es insustituible, piensa Hackman, hasta que su amigo le dice una frase que uno debe tomarse muy en serio si viene de un granjero de Indiana: “Durante 40 años he visto a los mejores jugadores del estado, pero no he conocido a nadie mejor que Jimmy Chitwood, jamás”.

En ese sentido, Woodson lo tiene mejor. Si algo le sobra a Trayce Jackson-Davis son ganas de jugar y comerse el mundo.

Nacido en Greenwood, un pueblo al sur de Indianápolis, Trayce es hijo de Dale Davis, quién jugó 10 temporadas para Indiana Pacers llegando a ser elegido All-Star en el año 2000.

El joven Davis es un power-forward con la calidad y la experiencia suficiente para cosechar dobles-dobles uno detrás de otro. Los más optimistas le dan tratamiento de All-American y no parece descabellado.

Trayce es la llave del éxito para el programa de Woodson y me lo imagino protagonizando una adaptación de la escena en la que Jimmy irrumpe en la reunión del consejo escolar que votaba la destitución del entrenador para decir: “Juego si él se queda, sino, no juego”.

Woodson lo dejó claro durante el media-day: Llega a Indiana con una sola intención: devolverle al programa el status de sangre azul.

Lo hará siguiendo las pautas que lo colmaron de éxito en el pasado: “Ningún equipo mío se cansará antes que su rival” decía Hackman en la peli.

Por ahí van los tiros, los aficionados quieren identificar el estilo de su equipo:defensas asfixiantes, predominio físico, disciplina militar y ¡qué demonios! Quieren sentir de nuevo a El General lanzando alguna silla a la pista en medio de un partido.

Volver a Kansas

Hace unos días, se desplazaron a Bahamas para disputar un par de partidos frente al equipo serbio BC Mega dónde por cierto juega Nikola Jovic, un joven y prometedor talento que apunta a lottery pick en el draft 2022.

Woodson utilizó el mismo quinteto en ambos enfrentamientos: Xavier Johnson, Parker Stewart, Miller Kopp, Race Thompson y Trayce Jackson-Davis.

Resultó imposible seguir los partidos pero algunos datos nos confirman la línea de trabajo: 27 perdidas de balón forzaron en el primer partido que ganaron 79-66.

También ganaron de 11 el segundo partido dejando a un equipo profesional en 53 puntos, lo cual es también digno de mención.

Problemas con el tiro exterior pero todos enchufados atrás.

Como aficionado, estoy deseando ver de nuevo a Indiana en los puestos altos del ranking. ¿Veremos esta temporada un doble enfrentamiento vs. Purdue con los dos equipos en el AP Top-25?…ojalá.

Por último me vais a permitir una batallita:

Durante la era de Tom Crean como entrenador de los Hoosiers se vivió el momento de mayor esplendor de la historia reciente. Poco antes de la irrupción de Yogi Ferrell como faro y guía del equipo, Crean formó un bloque, con Jordan Hull, Victor Oladipo, Christian Watford y Cody Zeller como principales exponentes.

A finales de Diciembre de 2011, los incontestables Kentucky Wildcats de Anthony Davis y Michael Kidd-Gilschirst visitaban Bloomington.

Aquel equipo dominó la competición y salió campeón asombrando a todo el país, pero ¡ay amigo! ¡Esto es Indiana! Ya sabeís… en 49 estados es solo baloncesto…

El momento era ideal, los estudiantes preparaban eufóricos las vacaciones de navidad, la nieve cubría las cosechas invitando a resguardarse al calor del Assembly Hall. Allí dentro, torsos desnudos y pintarrajeados, bandas de música a todo trapo, cheerleaders, mascotas, disfraces de todo tipo.

El duelo entre Davis y Zeller fué apoteósico. Al comentarista se le acumulaba el trabajo con aquel explosivo chaval de los hoosiers que parecía Lebron: Oh my God! O-LA-DI-PO!!!  Gritaba con cuidado de no equivocarse.

Aquel día, cada canasta se celebró como un gol, pero sobre todo una: el triple de Christian Watford en el último segundo para doblegar el acero. Antes de que el balón tocara el parquét todos los aficionados invadieron la cancha. Indiana acababa de ganar 72-73 al número 1 del ranking, el que era sin duda el mejor equipo del país. En aquel momento la realidad supero una vez más a la ficción y los Hoosiers fueron más que ídolos.

Indiana Hoosiers más que ídolos