La Motown vuelve a Detroit
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La Motown vuelve a Detroit

En 1959 se fundó Motown Records. El sello discográfico tomó el nombre de la ciudad donde Henry Ford había asentado la Ford Motor Company a principios de siglo. Detroit era y es conocida como la Motor City o la Motor Town y ahí quedó lo de Mo-Town. La discográfica jugó un papel muy importante en la promoción de músicos y grupos afroamericanos en una época muy convulsa para la comunidad afroamericana de una de las ciudades más importantes y más pobladas de Estados Unidos. Es importante recordar que gracias a la industria automovilística de Detroit, la ciudad de Michigan alcanzó cerca de los 2 millones de habitantes y era la ciudad más próspera del país. Pero la evolución de los tiempos y las múltiples crisis económicas, relegaron a Detroit al ostracismo y la convirtieron en un escenario postapocalíptico. A finales de los 80 Motown Records desapareció como tal al ser absorbido por lo que hoy conocemos como Universal Music. En 2011 el sello Motown resucitó como sello propio dentro del grupo Universal Music. Y aunque físicamente la sede está en Los Angeles, todos los fans de este estilo de música consideran que en 2011 la Motown vuelve a Detroit.

La Motown abandona a Detroit

Curiosamente, cuando la ciudad de Detroit se encontraba en sus peores momentos y la hierba crecía con fuerza en el asfalto de los barrios más conflictivos, su equipo de baloncesto arrojaba un halo de luz en los deprimidos ciudadanos. 

Tras casi 30 años, el sello tiene que desaparecer. Su labor fue tan importante que hasta generó un estilo propio. Tras haber acogido a grandes como los Jackson 5, Marvin Gaye, Aretha Franklin, Stevie Wonder, The Supremes, The Temptations…se produjo un desarrollo estilístico mezcla de Soul, R&B, swing-pop, disco… 

Trae Young y sus halcones

Con la llegada de Isiah Thomas a los Pistons y la configuración de los Bad Boys, la ciudad pudo tapar ligeramente los problemas que les rodeaban. Tras abandonar el vetusto Pontiac Silverdome, los Piston inauguraron el Palace of Auburn Hills. El Palace fue escenario de los grandes momentos de los Pistons y también de los peores de su historia. La brillantez del juego de Thomas frente al abusivo y violento juego de Laimbeer. 

Los años dorados del precioso juego de Isiah hicieron olvidar que en esos años la Motown no vuelve a Detroit si no que se marchaba. Pero aunque el juego y estilo agresivo de los Bad Boys, por lo menos consiguieron dos anillos totalmente merecidos y actuaron de bisagra entre los 80 de Magic-Bird y los 90 de los Bulls de Jordan.

Los Pistons del nuevo siglo

En 2004 la Motown vuelve a Detroit de la mano del mítico Larry Brown. Aunque no acumule un montón de anillos, Brown ha conseguido oros olímpicos como jugador y entrenador, campeón de la ABA como jugador, campeón nacional como HC de Kansas y por supuesto el anillo de la NBA en 2004. De la mano de Ben y Rasheed Wallace, Billups y compañía; los Pistons volvían dos veces a las Finales de la NBA y se hacían con un nuevo anillo.

Los nuevos cuernos de Chicago

Y parece que Detroit no puede tener momentos de gloria sin pasar por momentos vergonzosos. El momento más lamentable que la NBA ha vivido en su historia tuvo como protagonistas a los Pistons y a los aficionados del Palace of Auburn Hills. Esa noche, los asistentes al Palace fueron el espejo del estado en que se encontraba la ciudad.

En 2011 por fin la Motown vuelve a Detroit

Aunque el sello no tenga sede física en Detroit, el hecho de que Universal dotase de vida y espacio propios al mítico sello, hizo que el estilo Motown volviese a esos tiempos dorados en los que descubría y apoyaba a los nuevos valores de soul-disco afroamericano.

Aunque el renacimiento de la discográfica dio un halo de esperanza a los jóvenes valores de la música afroamericana, los aficionados de los Pistons no veían que esa luz les llegase a ellos. Si algo funcionó en los 80, fue el cambio de sede. Así que los Pistons volvieron mudarse de casa y se afincaron en el centro de la ciudad. El nuevo pabellón se encuentra en la misma manzana que el Ford Field de los Lions y el Comerica Park de los Tigers. Los tres recintos están prácticamente pegados de manera que la zona tenga más vida y que sea menos peligroso asistir a los partidos de los Pistons.

En la actualidad Detroit tiene un tercio menos de población con respecto a los años 60 mientras que la delincuencia es tan elevada que es muy poco recomendable recorrer el centro de la ciudad cuando cae el sol y muy poco recomendable salir del centro en cualquier momento del día. Según me comentó hace unos años una pareja que vivía cerca de Detroit, “es más seguro vivir en Bagdad que en Detroit”.

El presente y el futuro es brillante para los Pistons

Con la llegada al nuevo pabellón los cambios empezaron a sucederse. Jeff Bower fue cesado como General Manager y entró Ed Stefanski como interino. Durante sus años en la gerencia fue confeccionando un equipo completo aunque sin demasiado orden. Lo positivo de la gestión de Stefanski fue que todo el patrimonio que fue adquiriendo, sirvieron a su sucesor para conseguir los jugadorazos actuales. Troy Weaver tiene el mérito de haber construido los Thunder que estuvieron a punto de alcanzar la gloria hace unos años.

Houston 2022

En los Pistons fue capaz de limpiar todos los veteranos que sobraban e impedían el desarrollo de los jóvenes valores y de deshacerse de ellos ganando mucho valor en cada traspaso.

Troy Weaver es el nuevo Berry Gordy y el espíritu es el mismo. Ahora si que la Motown vuelve a Detroit. Weaver draftea a Killian Hayes en el pick 7. Posteriormente entra en el multi traspaso con el que los Nets estaban haciendo hueco a Harden sin que nos diéramos cuenta. Aunque para Pistons fue muy exitoso porque provocó la llegada de Saddiq Bey en 2020 y de J.T. Thor en 2021 además de algunas piezas que quedan en el aire de cara al futuro. Tres días después consiguió el fichaje de Jerami Grant para aportar fuerza, potencia y veteranía a la pintura de Detroit. Dos días después del fichaje de Grant, Weaver movió a  Christian Wood a Houston. Eso no sería una gran noticia si no fuera porque ese movimiento provocó la llegada de Isaiah Stewart y Luka Garza en 2020 y 2021 respectivamente. Además consiguió colocar a Blake Griffin y Derrick Rose ganando picks importantes. Sin olvidar su pick más importante, el pick 1 de 2021.

2021, año de transición para todos

Las primeras semanas de los Pistons fueron dubitativas y el desarrollo de los jóvenes se veía obstaculizado por los veteranos y su inercia negativa. Cuando se hicieron los movimientos de salida pertinentes, se empezó a ver el gran valor y talento que tenían Killian Hayes, Saddiq Bey e Isaiah Stewart; todos ellos reforzados por el gran talento y fortaleza de Jerami Grant.

La lesión de Hayes truncó un poco su crecimiento aunque lo que se le vio en esos primeros siete partidos antes de la lesión fue una habilidad fascinante como amasador de balón, buen pasador y gran asistente. Esta última habilidad la vimos mejor cuando volvió y ganó protagonismo. Su mayor carencia era el triple, algo que ya sabíamos en el proceso pre-draft.

Saddiq Bey, el predilecto de quien escribe estas letras (prueba de ello los programas que hicimos sobre el draft) fue ganándose su puesto como el alero titular desde febrero encadenando 45 partidos seguidos como titular. El producto de Villanova acabó la temporada como el novato con más triples anotados y eso que no era para nada el que más intentó. Su eficiencia es magnífica.

Otro novato que también acabó destacando fue Steawart. Le costó mucho entrar pero se convirtió en el novato con más rebotes y tapones y con un desarrollo físico bestial.

Cade, la pieza que faltaba

Aunque el desarrollo de los rookies en 2021 fue espectacular, los resultados fueron muy malos y eso provocó que los Pistons terminaran la temporada con muchas papeletas para llevarse el Nº1 del draft al haber sido el segundo peor récord de la NBA.

Desde enero de 2020, Cade Cunningham es considerado el mejor jugador de su clase. Un talento espectacular, un liderazgo puro, una capacidad fascinante de dirección y con buen tiro exterior. La duda (según los medios) en los días previos al draft era si arriesgarse con un anotador compulsivo como Green aunque estuviese un poco verde o ir a por el talento natural y con un gen de líder total. Incluso se barajó la posibilidad de mover a Hayes a cambio de un perfil de guard más rodado y que pudiese complementarse más con Cade. Pero Hayes había sido la apuesta de Troy Weaver en su primer draft y no podía recular.

Ante dos jugadores de inmenso talento como Green y Cunningham, que ocupan posiciones y roles similares (que no iguales); tienes que decantarte por el talento natural. Así fue y eso implicó que Troy Weaver había configurado un quinteto que, salvo Jerami Grant, está formado por cuatro jugadores rookies o sophomore.

Los Pistons de Aretha Franklin y Otis Redding 

En 1965 Otis Redding (el de Sittin’ On The Dock of the Bay) compuso una balada llamada “Respect” que no tuvo demasiado éxito. Dos años después Aretha Franklin le dio una vuelta con un estilo mucho más enérgico. Aupada por las emisoras de radio que apoyaban la lucha por los derechos civiles y como respuesta a los disturbios de 1967, la versión de Aretha se convirtió en un himno para la comunidad afroamericana tanto en Detroit como en toda la nación.

Isaiah Stewart, The King in the Zone

Estos Pistons de 2021-2022 se merecen ese respeto que cantaba la Reina del Soul.

Dwane Casey tiene un reto muy grande porque su núcleo principal debería apuntalarse en la veteranía de Jerami Grant como ese ala-pívot defensivo y poderoso. Isaiah Steawart debe ser el pívot titular y continuar con su desarrollo al lado de Jerami. El complemento defensivo por fuera y por dentro es, como ha demostrado en college y la temporada pasada en la NBA, Saddiq Bey. Además, el alero de Villanova será el desatascador perimetral con esa grandísima cantidad de triples anotados. Y luego está la pareja de guards.

Juventud Divino Tesoro. Saddiq Bey

Si algo muy claro hemos visto con Cunningham en Oklahoma State fue que solo no va a ningún sitio y que bien acompañado puede ser aplastante. Hayes y Cunningham son jugadores amasadores pero no acaparadores. Pueden jugar juntos sin problema. Ambos aportan dirección y tiro a media distancia. Killian aporta las asistencias y Cade el triple. Hayes aporta la calma y Cunnigham el liderazgo. Puede ser una pareja muy interesante que se merece, igual que todo el equipo, todo el respeto de los fans de la NBA.

What’s Going On

Si la Motown vuelve a Detroit, tiene que hacerlo también de la mano del gran Marvin Gaye. En el Puretas sobre los All-Star habíamos comentado el excelente Star Spangled Banner interpretado por Marvin Gaye en 1983. Y si hay algo excelente en estos Pistons son los complementos. Marvin Gaye publicó What’s Going On con la Motown y a los Pistons ha llegado Luka Garza. El pívot de Iowa ha completado una de las mejores carreras NCAA que se recuerdan. Aunque muchos dudábamos de su adaptación a la liga por ser demasiado lento, ha demostrado en verano que ha perdido peso y ganado agilidad. Puede ser un refresco importante para Steawart y Grant. 

Puretas: Historia de los All Star

Las expectativas con estos Pistons son muy altas y pueden destacar esta misma temporada si las piezas se ajustan bien. Pero no olvidemos que es un equipo que tiene tanto talento como inexperiencia. Si este año vuelven a estar muy por debajo de 41 victorias tampoco deberíamos perder la fe en este bloque. De la misma forma que si pierden 5-10 partidos seguidos a principio de temporada.

Si algo tienen estos Pistons es: talento, tiempo y una pinta a baloncesto bonito enorme.