La peor final de conferencia de la historia

Marc Gasol
Marc Gasol

La década de los 80 fue un periodo muy convulso y de continuos cambios en todo el mundo. En España se culminó la Transición tras el Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. La Unión Soviética se desmoronó y dio paso a una relativa democracia en Rusia y sus países satélites. El pueblo alemán derriba el Muro de la vergüenza en noviembre de 1989. Pero también trae acontecimientos muy positivos. Se forma la banda Metallica, U2 publica sus mejores discos y “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez ve la luz. Los que peinamos canas seguro que recordamos esta obra por haberla leído en BUP/COU/Bachillerato. Una obra magnífica del escritor colombiano que le dio el último impulso para ganar el Premio Nobel en 1982. En la NBA tenemos uno de los periodos más místicos con dos dinastías inolvidables. Pero lo que la mayoría sí que olvida es que también tuvimos la peor final de conferencia de la historia de la NBA.

Los cinéfilos seguro que recuerdan 1981 por el estreno de En busca del arca perdida o El cartero siempre llama dos veces. Aunque, cuidado, también se estrenó la horrible Condorman. Para olvidar.

Los olvidados de la NBA de los 80

Sin recurrir al chiste fácil haciendo alusión a la saga Olvidados de Michael Grant –serie de novelas de literatura juvenil en la que de repente los adultos desaparecen y el mundo queda poblado exclusivamente por adolescentes, niños y bebés– los grandes olvidados de la NBA de los 80 son todos menos Lakers, Celtics y Pistons. Para el público general está muy claro. Y es muy importante reivindicar equipos que también ganaron como los Sixers de Dr.J y Moses. Pero también equipos que se quedaron a las puertas del anillo en dos ocasiones y pelearon el oeste como los Rockets de Moses y Olajuwon. O los Bucks que, para la mayoría de los entendidos y estudiosos, son el mejor equipo sin anillo de la década. Incluso olvidamos que los Kings, por entonces aún en Kansas City, jugaron unas finales de conferencia con el mítico Fitzsimmons en el banquillo.

Y precisamente los Rockets y los Kings van a ser los protagonistas de nuestra historia. Por supuesto desde el respeto a estas dos franquicias históricas y partiendo de la convicción de que los conceptos “mejor” y “peor” son subjetivos y no son algo que podamos apoyar empíricamente. Pero en algo en lo que sí podemos apoyarnos en la unanimidad de los que vivieron y/o estudiaron y analizaron esa época baloncestística tanto en vídeo como a través de la literatura.

Abril de 1981. La mejor y la peor final de conferencia de la historia

Cuando fans que lo vivieron en vivo desde Estados Unidos o fuera, analistas, “historiadores” y literatos del baloncesto concuerdan unánimemente en algo siendo difícil encontrar opiniones díscolas; lo más probable es que esa afirmación sea totalmente cierta. Y en el caso de las Finales del Este de 1981 hay una opinión común. Es complicado encontrar fuentes que no apoyen el argumento que ese Celtics-Sixers es la mejor eliminatoria de la historia de la NBA.

Calificar ese Celtics-Sixers como la mejor final de conferencia de la historia no debería ser ninguna aberración para los más jóvenes.

En este concepto de eliminatoria algunos de ellos incluyen las finales. Pero otros se muestran reacios a incluirlas porque se considera que las Finales son la serie en la que se enfrentan los mejores equipos de temporada y postemporada. Aunque si indagamos en nuestros recuerdos y buscamos series de playoffs que nos marcaron, hay muchas probabilidades de que descubramos que esa serie que tenemos mitificada era una segunda ronda. O que nuestra memoria haya tergiversado la realidad y pensemos que un tiro histórico es un triple cuando en realidad fue una anotación de dos puntos.

Boston Celtics vs Philadelphia 76ers. El pájaro se hace leyenda

Antes de que la temporada 1980/1981 comenzase, la NBA acometió por fin una reestructuración de las conferencias muy necesaria. Con la entrada de los Dallas Mavericks y para equilibrar las conferencias, los Bucks y los Bulls se fueron al Este mientras que Rockets y Spurs se desplazaron al Oeste. Este cambio, por ínfimo que pueda parecer, fue clave para forjar una Conferencia Este durísima. Los Bucks fueron un equipazo súper competitivo y con un baloncesto de excelente calidad. Y los Bulls se fueron convirtiendo en el equipo que dominaría la década siguiente. En cambio el Oeste se debilitaba y los Lakers quedaban como el único gran aspirante de toda la conferencia.

Si además de todo esto se daban las casualidades de que los equipos más competitivos se enfrentaran en cada eliminatoria, provocaba que el nivel competitivo era muchísimo mayor aunque pudiese repercutir en el desgaste de los jugadores.

Las Finales de la Conferencia Este de 1981 enfrentaban a Celtics y Sixers. Los de Massachusetts querían volver a dominar la liga como en los tiempos de Bill Russell. Y los de Pennsylvania tenían la espinita de las finales perdidas contra los Lakers un año antes. Dr.J se reventó siendo el más activo en defensa para intentar parar a Larry Bird y sin aire para atacar. Pese a ello Julius Erving jugó más de 36 minutos en seis de los siete partidos de la serie y fue, sin lugar a duda, el mejor jugador de su equipo. Pero los verdes tenían un jugador total y mucho más joven que el Doctor.

Un granjero reventando la liga

Mucha gente que solamente ha visto las finales y no se ha parado a investigar las series anteriores, piensa que Larry Bird no explotó hasta la temporada 81/82 o incluso la 82/83. Pero los playoffs de Bird y, sobre todo, las finales de conferencia contra Philadelphia fueron algo jamás visto. El granjero de Indiana lo hacía absolutamente todo y lo hacía todo bien. Era el mejor en defensa, aportaba en organización –Dennis Johnson no llegaría hasta 1983– y su versatilidad ofensiva era insultante. Las crónicas y libros sobre la época insisten en que nunca jamás habían visto nada como Bird.

En la comparativa con Magic siempre se pone a Johnson por encima por esas finales de 1980. Pero en realidad Bird tuvo un comienzo de carrera mucho mejor que Erving. Cierto es que el crecimiento de Magic fue mayor. Y no podemos olvidar que en su segunda temporada en la liga, Larry se coló segundo en la carrera del MVP por detrás de Julius Erving y por delante de Kareem y Moses. Pero como dicen los antropólogos de la NBA –nuestros adorados Manuel y José Manuel de Era Baloncesto– en muchos de sus podcasts: Magic Johnson era un jugador increíble pero no se pasaba todos los partidos dando asistencias por la espalda y moviéndose como un malabarista.

Resumiendo. Esas finales fueron siete partidos preciosos, súper competitivos, durísimos y con los dos mejores equipos de la NBA durante la temporada y la postemporada.

Los playoffs del Oeste: una sucesión de catastróficas desdichas

El oeste venía de ser una conferencia durísima y si hubiesen mantenido a Bucks en el oeste y Lakers no hubiese tenido los problemas que tuvieron, habríamos tenido las mejores finales de conferencia de la historia en ambas conferencias.

La debacle de los Lakers pese a un Kareem imperial

Los vigentes campeones comenzaban la temporada como favoritos absolutos a liderar el oeste y a plantarse en las finales con bastante facilidad. Pero con lo que nadie contaba es que el joven Magic tuviese un ataque de estrellitis aguda y se pensase el rey del equipo por encima de Kareem. El 18 de noviembre sufrió una lesión en el tobillo que lo mantendría alejado de las pistas durante 100 días. Volvería para jugar 17 partidos antes de los playoffs pero su problema no era ni la lesión ni la recuperación de la misma.

El problema de Magic era Paul Westhead. El asistente ascendido tras el grave accidente del ideólogo del Showtime Jack McKinney se vio totalmente desbordado por un crecido vestuario tras la consecución del anillo. Mientras el padre del Showtime era nombrado Entrenador del Año por su labor en los Pacers, el joven Westhead se diluía en un mar de egocentrismo e incapacidad de control del vestuario. Westhead tampoco puso mucho de su parte y también tuvo sus problemas de ego. Los problemas en el vestuario y la disoluta vida de la joven estrella de Michigan State provocaron que los Lakers cayesen estrepitosamente en primera ronda contra todo pronóstico ante los Rockets de Moses Malone. 

Fue una serie en la que ningún equipo ganó en casa. Como ya sabemos, estos problemas provocaron que Magic Johnson se plantara en el comienzo de la temporada 81/82 y amenazase con pedir el traspaso si no echaban a Westhead. No podemos culpar de hater al autor de estas palabras. Porque un servidor es un grandísimo fan de Magic Jonhson. Pero hay que saber ser crítico. La admiración o adoración por un jugador no nos pueden cegar.

Los Kings también sorprenden

Los Kansas City Kings, que acabaron con el mismo récord de 40-42 que los Rockets, eliminan a los Blazers en primera ronda. Quizás haya que recordar que en 1981 los playoffs los jugaban solo seis equipos por conferencia y que los dos primeros de cada conferencia no jugaban la primera ronda. Eso explica que Rockets siendo seed 6 fuese el último entrar en playoffs y se enfrentase a Lakers en primera ronda. Por eso no he citado a Suns y Spurs en esta ronda.

Los Portland Trail Blazers llevaban unas temporadas erráticas desde la consecución del anillo y los problemas de lesiones de Walton y las acusaciones de éste al equipo médico. Por otra parte no dejaban de competir. Jack Ramsay, el entrenador que los guió al anillo, seguía al mando del equipo “explorador”. La plantilla era sencilla aunque con jugadores de calidad que aportaban lo suficiente para luchar cada temporada por pasar de ronda en abril. Lo más reseñable y conocido de los jugadores de Blazers son tres que antes o después pasarán por Lakers: Kermit Washington –el enforcer y mejor aliado de Kareem en sus primeros años en Los Angeles–, Mychal Thompson –hoy conocido por ser el padre de Klay pero que fue un grandísimo jugador tanto en Blazers como en Lakers– y Billy Rate Bates que aunque tuvo una carrera breve fue clave en esta campaña.

Igual que sucedía en la otra ronda del oeste, nadie ganó un partido en casa. Lo de Kansas City no sorprende por lo que habíamos comentado en el episodio de Puretas sobre los Kings. Pero el Summit de Houston, el Forum de Los Angeles y el Memorial Coliseum de Portland eran pabellones con mucha afluencia y que apretaban mucho al rival.

El momento de enfrentarse a los mejores de la temporada regular

Sexto contra segundo y quinto contra primero. Es exactamente igual que en el formato actual. La diferencia es que en 1981 el sexto era el último en entrar en playoffs y nos puede sorprender que no se enfrente al mejor de la temporada. 

Suns-Kings

Los de Arizona venían de arrasar durante 82 partidos con un Dennis Johnson descomunal. El base ya había sido clave en los Sonics durante la temporada que ganaron el anillo y la anterior en la que también debieron haber ganado. Y luego también sería fundamental en los Celtics. 

Los Kings llegaron a ponerse 3-1 en la serie y estuvieron a muy poco de cerrar la serie en el cuarto partido pero poco antes del descanso se hundieron y ahí se les fue el partido. Los Suns consiguieron empatar la serie ganando en Kansas City pero los Kings se llevaron el séptimo partido en Phoenix. Teníamos un seed 5 y con un récord de 40-42 en lo que posteriormente llamaremos la peor final de conferencia de la historia.

Spurs-Rockets

Una serie mucho más igualada tanto en los resultados como en el devenir de la serie, ya que San Antonio y Rockets se fueron alternando en las victorias. Ningún equipo ganó dos partidos seguidos. Todos los fans y expertos esperaban una repetición y revancha de Dennis Johnson –esta vez con los Suns– contra los Lakers por la paliza que había recibido el base –aunque en Seattle Johnson fuese más escolta y Gus Williams actuase más de base– de los Sonics en 1980. Y lo que tuvimos fue la peor final de conferencia de la historia.

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Y después de cinco meses y medio de liga regular y diez partidos de playoff cada equipo, se jugaban el reinado del oeste los dos peores equipos clasificados para la postemporada. Quinto y sexto de la conferencia y ambos con un récord perdedor de 40-42 jugaban la peor final de conferencia de la historia. Quizás sería arriesgado considerarla la peor eliminatoria de playoffs porque hemos tenido primeras rondas absolutamente dantescas. Pero llegado el momento clave de una final o de una final de conferencia, se espera que lleguen los equipos que han sido los mejores durante la liga regular. Los upsets y las sorpresas son más típicas de otras competiciones como el March Madness o la Copa del Rey por el sencillo factor de partido único y neutralidad.

Se cumplen las expectativas de la final

El 21 de abril arrancaba la serie que determinaría quién jugaría las finales de la NBA. El primer partido en Kansas City fue una barrida de los visitantes en lo que parecía ser una premonición de lo que iba a suceder y que no íbamos a tener siete partidos como en las semifinales de conferencia y como iba a suceder en las finales del este.

Houston rompió el partido tras el primer cuarto y los Kings no fueron capaces de remontar. El planteamiento de Del Harris fue mucho más inteligente que el de Fitzsimmons. Y además la plantilla de Rockets era mucho mejor que la de Kings. Pero aunque fuese por el enfrentamiento directo (4-2 para Kings) los de Missouri eran mejores en liga regular. Aunque a Del Harris y su mata de pelo canosa hay que reconocerle que planteó un partido desde la defensa y dejando que Moses campara a sus anchas por la zona atrapando y anotando. Sumado a los errores en los tiros y tiros libres de Kings, fueron suficientes para poner la primera victoria a favor de los texanos.

2º partido y en back to back

Al día siguiente se jugó el segundo partido de la serie. Efectivamente. Al día siguiente. En esa época era muy común que incluso los partidos importantes de playoffs se jugasen en back to back. Sin ir más lejos, el tercer y cuarto partido de las finales de la NBA de ese año se juegan en días consecutivos.

En este partido los Kings despertaron. Reggie King fue el rey del partido y se cascó un partido de leyenda mientras que su rival Moses quedó muy limitado. Quizás fuese por el cansancio de jugar dos partidos seguidos fuera de casa o porque los Kings sacaron fuerzas de debajo de las piedras, pero Kansas City consiguió el punto de la honra.

El punto de la honra porque los siguientes partidos no tendrían historia. 

La serie se va a Texas 

La serie viajó a Houston y se equilibraron las fuerzas. Fue un festival de partido en el que los Kings estuvieron luchando hasta el final. No hubo excelencia por parte de ningún jugador aunque sí un rendimiento maravilloso de ambos conjuntos.

El cuarto partido, el despertar de Moses

El cuarto partido fue un calco del tercero con dos pequeñas diferencias. Los Kings no pudieron aguantar el ritmo anotador de los Rockets y por fin apareció el factor Moses. Un partido de 42 puntos y 23 rebotes. Del Harris tenía un factor X que Fitzsimmons no tenía, un jugador que ya había ganado un MVP y que iba a ganar dos más en su carrera.

Quinto partido y SE ACABÓ

Tras esa paliza, los Kings no fueron capaces de sobreponerse. La final volvía a Kansas City pero Moses había cogido velocidad de crucero. 36 puntos y 11 rebotes para la estrella de discurso incomprensible debido a su acento sureño cerrado. Además del factor Moses, los Kings se hundieron en el último cuarto y la peor final de conferencia de la historia llegaba a su fin. Un equipo con récord negativo se plantaba en las finales de la NBA. Algo que nunca había sucedido y que ni los Knicks de 1999 ni los Heat de 2023 consiguieron. Los Knicks y los Heat pese a ser últimos del este por lo menos acabaron la temporada con récord positivo.

La peor final de conferencia de la historia

Seguro que a nivel de juego las ha habido mucho peores. Y aunque es totalmente merecido que Kings y Rockets se plantaran en las finales del oeste, no podemos olvidar que entraron llorando y porque la conferencia era muy débil en la parte de abajo.

Hablar de la peor final de conferencia de la historia y realizarlo desde un enfoque tan positivo como lo he intentado hacer es porque toda la literatura alrededor de esta serie así lo plasma. De todas formas siempre ayuda el hecho de la pasión por momentos menos conocidos o momentos más olvidados.

Es lógico que si los Kings tuviesen mejor plantilla habrían podido plantar batalla a los Rockets. Pero Kansas City ya había hecho bastante pasando dos rondas sin un equipo en el que nadie sobresalía en exceso, salvo Reggie King. Tras la debacle interna de los Lakers, la lógica dejaba a los Suns en una posición idónea para plantarse en las finales contra Sixers o Celtics. Pero lo que está muy claro es que con esa situación del oeste, la NBA la iba a ganar Celtics o Sixers. 

El futuro de ambos aspirante

Los Kings, tras volver a mudarse de ciudad (recordemos que son la franquicia que más ha cambiado de ciudad en la historia), comenzaron una complicada andadura en Sacramento. En la capital californiana se convirtieron en la única atracción de una ciudad administrativa y defenestrada por los niños ricos de San Francisco y Los Angeles. Hubo grandes momentos, como todos recordamos, muchos años oscuros y la vuelta a playoffs de la mano de Mike Brown.Por la parte de los texanos, tendrían la “suerte” de recibir a Olajuwon y Sampson en años consecutivos.

Incluso volverían a unas finales tras un buzzer beater épico contra Lakers. Ese tiro es de los más míticos por ser uno de los grandes tiros en finales de conferencia y que han hecho historia. Pero no sería hasta 1994 y 1995 que dominarían las postemporadas e incluso se convertirían en el peor campeón de la NBA al ganar llegando como sextos (ya entraban 8 por conferencia) y ya con récord positivo. Esas temporadas están muy infravaloradas porque mucha gente que sin Jordan no existe NBA, pero son muy buenas y los playoffs de Houston son bestiales. No olvidemos a los Knicks de Riley y a los Magic del joven y delgado Shaq.