Pete Carril: baloncesto para inteligentes
Entrevista a Jalen Hood-Schifino

Pete Carril: baloncesto para inteligentes

El pasado 15 de agosto una de las grandes mentes ofensivas de la historia del baloncesto falleció. Pete Carril, el creador de la famosa Princeton Offense se nos fue, pero sus enseñanzas serán eternas.

Como nota personal, me sorprendió la poca repercusión que tuvo esta noticia entre los amantes del baloncesto. Por ello me lanzo a escribir unas palabras para que todos los lectores puedan entender la repercusión que Carril tuvo en el baloncesto.

Un legado eterno

Estamos hablando, probablemente, de uno de los 10 entrenadores más influyentes en la historia del baloncesto. Esos sets ofensivos que llamamos Princeton Offense fueron desarrollados durante sus casi 30 años al mando de la universidad de Princeton. Si, tal vez su curriculum en cuanto a títulos no es tan reseñable como otros. ‘Solamente’ 13 títulos de la Ivy League o un torneo NIT entre sus hazañas como Head Coach, pero su legado táctico es eterno. Pocos entrenadores pueden decir que han creado una serie de sets ofensivos que hayan perdurado durante décadas y que hoy en día, todavía se sigan utilizando en mayor o menor medida, con variaciones o no, en la NCAA y la NBA.

Nacido en 1930 en Bethleheim, Pennsylvania. Pete Carril tiene la curiosidad de ser hijo de inmigrantes españoles. Se graduó en 1952 en la universidad de Lafayette y fue mandado días después a Corea donde tuvo que experimentar los postreros días de la guerra de Corea dentro de la armada americana, donde sirvió como un oficial en tareas administrativas.

A la vuelta del conflicto militar, empezó dando sus primeros pinitos como entrenador en diferentes institutos hasta que en 1966 consiguió su primer puesto como Head Coach en la universidad de Lehigh, cerca de su casa. Y un año después comenzó su andadura a cargo del equipo masculino de la universidad de Princeton.

En sus casi 30 años de experiencia en la NCAA, podríamos hablar de sus títulos en la Ivy League, la casi primera eliminación de un seed 1 en primera ronda en 1989 cuando Princeton estuvo a punto de eliminar a Georgetown, la victoria frente a UCLA en 1996 tras la cual, y a pesar de estar todavía vivos en la competición, Pete Carril anuncio que era su último año entrenando a Princeton. Todo ello es digno de mencionar, pero nada supera la relevancia que adquirió su táctica ofensiva.

En cierta manera, de forma desafortunada, la Princeton Offense se ha catalogado durante mucho tiempo como una táctica ofensiva principalmente usada por equipos con menos talento individual o carencias físicas, que intenta mantener un nivel de anotación bajo para poder igualar los partidos. Todo ello tiene cierto sentido, pero no es del todo cierto.

Para poder desarrollar los movimientos y variaciones de esta táctica, necesitas gente perspicaz, con un mínimo de técnica para botar, pasar y tirar en casi todas las posiciones, y que sepa tomar decisiones en un corto espacio de tiempo. Si, la Princeton Offense es para inteligentes.

Princeton Offense: Objetivos

Como no soy entrenador ni pretendo dármelas de ello, simplemente vamos a explicar de manera global los grandes principios básicos de esta táctica. Para empezar, las posiciones en la Princeton Offense no son tan importantes. En vez de tener un base iniciando la jugada en posición central, normalmente esta táctica se inicia con dos guards en posición adelantada en paralelo al balón y dos forwards en posiciones abierta. La posición del pívot interior es la más definida aquí ya que también tiene una gran repercusión en las diferentes variantes que existen.

Los guards y los forwards realmente no son tan importantes porque, aunque los sets comienzan siempre con un pase, muchas veces los aleros reemplazan a los guards en posiciones más alejadas del aro tras un primer pase en lo que se denomina ‘forwards out’. Otro concepto muy revolucionario de la Princeton Offense en su momento fue lo que se llama ‘split’, que no es otra cosa que el rechazo del jugador al que se le está haciendo un bloqueo indirecto del bloqueo y cortar hacia canasta confundiendo al rival y creando diferentes opciones para proseguir con el ataque.

Como veis, ya estamos dejando caer que la Princeton Offense se basa principalmente en continuo movimiento de jugadores, cortes hacia canasta, puertas atrás y bloqueos indirectos. Con el tiempo, entrenadores más modernos han utilizado la Princeton Offense como inicio de sus sets pero añaden variantes para crear espacio y jugar P&Rs. Porque, ¿quién no juega P&R hoy en día?

Para añadir más complejidad al asunto, la Princeton Offense está formada por 3 principales sets ofensivos, dependiendo de hacia dónde va el primer pase y los movimientos del pívot y el jugador que suelta el balón (que suele cortar, como todos).

Princeton Offense: Funcionamiento

Por un lado, tenemos la serie más utilizada, denominada Point (o High Post), en la que el primer pase va al poste alto donde recibe el pívot y el jugador que dio el primer pase corta hacia canasta. A partir de ahí se desarrolla una serie de movimientos sin balón con siempre la firme característica de que el pívot se mantiene sujeto en el poste alto bloqueando a jugadores sin balón y distribuyendo el juego. Normalmente esta serie, que es muy utilizada, necesita de un jugador interior con buen manejo y visión de juego. En cierta manera, se convierte, en la mayoría de los casos, en el jugador que más veces toca y distribuye el balón.

Otro de los sets más utilizado es Low Post. Algo más sencilla de ejemplificar porque básicamente el balón pretende acabar en el poste bajo en manos del pívot tras uno o dos pases. A partir de ahí decide distribuir o jugarse el ataque mientras que el resto de los jugadores cortan e intentan crear espacios a través de bloqueos indirectos. Evidentemente, Low Post significa que el ancla vuelve a ser el pívot pero no quiere decir que solo sea el pívot el que decide que hacer. Una característica de la Princeton Offense es que quien tiene el balón decide el siguiente pase o movimiento, pero los jugadores alrededor facilitan la secuencia consiguiendo ventajas con puertas atrás o creando tiros abiertos debido a los ‘splits’ que hemos mencionado anteriormente. Ya sabéis, constant motion, my friend.

El último set es el denominado Chin. Se llama de esta manera porque se cataloga como ‘Chin Cut’ al primer corte del guard acompañado de bloqueo indirecto del pivot de camino a la canasta. Este primer movimiento inicia la secuencia y abre las diferentes variantes de esta serie. Como vemos, en esta serie el pívot se convierte en soporte del movimiento de jugadores, principalmente haciendo bloqueos, pero el balón pasa menos por sus manos, por no decir casi nada. Cuando el primer pase no consigue pase claro al cortador a canasta, el balón suele moverse a un lado y el pivot ejecuta una acción llamada ‘flare’, que básicamente es un bloqueo al cortador en movimiento en dirección opuesta al balón con la intención de liberar a un tirador de su marca.

Como veis, simplemente explicando de forma global los principales sets y el comienzo de cada uno nos da una visión global de la cantidad de variantes que se abren con la táctica que el gran Pete Carril ideo. Existen miles de variantes para cada uno de estos sets. Si, la Princeton Offense ayuda a equipos físicamente inferiores a nivelar partidos controlando el tempo del partido. Pero esta táctica, como todas, funcionaria incluso mejor con jugadores no solo inteligentes, pero también dotados de un físico y técnica superior. Claro, que para ello se necesita también tener cinco jugadores en cancha generosos y sin ansias de protagonismo.

Árbol Genealógico

Hasta seis entrenadores en la actual NCAA fueron jugadores de Princeton mientras Carril era su entrenador. A eso hay que sumarle otros cuatro que ya no están en la liga por diferentes razones, incluido el archiconocido John Thompson III, leyenda en los banquillos de Georgetown. “Aprendes no solo a jugar al baloncesto, sino también a entender el juego y sus detalles” así se expresaba Brian Kennedy, actual entrenador de NJIT y exjugador de Princeton. Hay que recordar que Pete Carril consiguió más de 500 victorias con jugadores que no recibieron beca deportiva, ya que Princeton no otorga este tipo de becas a sus estudiantes.

Su legado no solo reside en la NCAA. Tras su paso por Princeton, Carril ideo el ataque de esos maravillosos Sacramento Kings de Rick Adelman a principios de los 2000. Los cortes a canasta, puertas atrás y dejar que los hombres alto decidan desde el poste alto eran signos claros de la influencia de Carril en estos Kings. Todo adaptado a un juego más profesional donde ciertos jugadores deben tener el balón más en sus manos. Años después, ya sin Carril como asistente, Adelman intento implementar una vertiente incluso más extrema de la Princeton Offense en sus Houston Rockets de 2008.

Hoy en día, muchos de los conceptos explicados forman, de una manera u otra, parte de la mayoría de las tácticas que vemos en muchos partidos a nivel amateur o profesional. A la mente se nos viene la cantidad de puertas atrás y bloqueos indirectos de los Warriors de Steve Kerr o la posición de ancla de Jokic en los Nuggets. Aun así, la NCAA es el lugar donde la Princeton Offense en su versión original puede verse y desarrollarse de una manera mas eficaz debido a las reglas de esta competición.

No exento de riesgos

Evidentemente, no todo es brillante y perfecto en la Princeton Offense. Hay ciertos riesgos que se corren con un ataque tan estudiado y que deja el control de las decisiones casi exclusivamente a los jugadores. Para empezar, el spacing es necesario, pero cuando se ejecutan bloqueos o cortes, puede haber ciertos momentos en los que no se crea un spacing suficiente para el baloncesto moderno. El rápido entendimiento de los jugadores para evitar ciertas situaciones donde dos forwards, por ejemplo, acaben muy juntos, es muy necesaria. Ya sabéis, jugadores inteligentes.

Otro riesgo que se corre es el del fallo humano. En ciertos sets, sobre todo el Low Post, los jugadores tienen que estar en constante movimiento abriendo vías de cara al aro o produciendo espacio para tiros. Si un jugador no corta a canasta y se queda mirando el balón, sobre todo en lado fuerte, puede producir un atasco tremendo en el ataque. Esto provoca que el jugador con balón tenga que jugársela en una posición mala e innecesaria.

Todos estos riesgos se intensifican más a finales de posesión. Este es un ataque inicialmente diseñado para tomar decisiones rápidas y encontrar opciones de tiro de alto porcentaje. Si estas situaciones no se encuentran fácilmente y el reloj de posesión achucha, hay que fijar una estrategia diferente. Muchos entrenadores de hoy en día han conseguido exitosamente iniciar sus jugadas con la Princeton Offense pero creando variantes en ciertas situaciones. Si tras varios pases la oportunidad no llega, que el mismo ritmo de la táctica provoque espacios para ejecutar otras opciones.

Si esto os ha parecido difícil de entender, no os preocupéis. Eso era exactamente lo que Pete Carril buscaba y lo que provocaba en las defensas rivales. Solo sois una víctima más de la Princeton Offense. Si lo pensamos bien, esta táctica debería llamarse la Carril Offense. Tendría mucho más sentido. Descansa en paz.