La batalla de los Cuatro Ejércitos: F4 de Kaunas

En el resto de Europa, es solo baloncesto

Allá donde se cruzan los ríos Neris y Niemen, se erige una impresionante fortaleza medieval que es una de las joyas arquitectónicas de Kaunas. Una ciudad que respira baloncesto como pocas. Nombres como Arvydas Sabonis o Sarunas Jasikevicius han escrito noches de gloria para un club como el Zalgiris, una de las instituciones más clásicas de la Euroliga. Su incansable afición no podrá apoyar al equipo de sus amores este fin de semana, pero el orgullo de que Lietuva vaya a ser la anfitriona de los partidos más importantes de Europa este curso baloncestístico cura todas las heridas. Previa Final Four Euroliga

Estamos en las vísperas de dos duelos colosales, enfrentamientos que podrían marcar el legado de cuatro aspirantes al trono más codiciado en el Viejo Continente. Veamos cómo llega cada ejército ante las murallas del castillo lituano.

Enemigos íntimos

Barça y Real Madrid llegan en dinámicas inversas, aunque igualmente válidas. Por primera vez en tres años, los pupilos de Jasikevicius han logrado unos cuartos de final plácidos. Un mérito enorme que les ha permitido ahorrarse las dudas de las pesadillescas series frente a Zenit y Bayern de Múnich en el pasado. Los blaugranas dominaron el primer día en el Palau ante el Zalgiris, supieron sufrir en el segundo y no dejarse amedrentar por la atmósfera de Kaunas para lograr sus billetes al evento más codiciado.

Por el contrario, el Real Madrid de Chus Mateo sufrió lo indecible en una de las eliminatorias más extrañas e impredecibles que se recuerdan. La baja de Tavares potenció tanto la magia de Kevin Punter que los de Zeljko Obradovic tuvieron hasta dos bolas de partido en Belgrado. Eso sí, antes se produjo la antideportiva de Llull, el puño alzado del anotador norteamericano del Partizan y unos dantescos instantes que no deberían volver a repetirse. Fuera de las pistas, la organización de la Euroliga pareció debordada y actuó de una forma que le granjeó no pocas controversias.

Dentro del Stark Arena, Tavares demostró que es la presencia física que más altera los planes del adversario. En los ejercicios de supervivencia y saltos hacia el precipicio el Madrid superó a los de Belgrado, quienes pagaron su bisoñez frente a la Vieja Guardia (Sergio Rodríguez, Llull y Rudy) en otra noche no apta para cardíacos. Sin Deck y Yabusele, los blancos pueden tener tanto cansacio como una moral a prueba de bomba, justo las energía que les hizo prevalecer en las anteriores semifinales con el Barça.

La baja de Cory Higgins quita a un «clutch player» que ya dio alegrias en Final Fours como las de Colonia. Sea como fuere, pareciera que los dos grandes rivales españoles aterrizasen en caminos inversos destinados a cruzarse. La preparación técnica y táctica de unos parece en su momento más alto, mientras que los intangibles y el colmillo afilado de unos veteranos sedientos de otro título hacen que sea casi imposible predecir cualquier tipo de choque que no se dirima en los minuto finales.

Segunda prueba de fuego

Previamente, habremos disfrutado de otro encuentro apasionante: la AS Mónaco lleva mucho tiempo haciendo las cosas bien para ser una referencia del baloncesto galo, eclipsando a los clásicos ASVEL y Limoges. Las ventajas fiscales en el El Principado y el ambiente creado en la Roca han permitido contruir un equipo excitante de ver, con un tremendo poderío atlético. El año pasado cayeron tras cinco asaltos en el Pireo, mientras que ahora la Fortuna les sonrió frente al Maccabi de Tel Aviv tras verse obligados a ganar en Israel.

Los monegascos tienen algunos compases de explosividad que los hacen incontenibles, aunque habrá depedencia de Mike James. Por un lado, un mago anotador que puede ganar partidos decisivos solo. En el otro, ciertos actos de indisciplina que incluso han cortado dinámicas excelentes en Euroliga. Una armonía de altibajos que contrasta con su oponente, el eterno Olympiacos, un proyecto casi sin fisuras y con un libreto bien aprendido.

Solamente un triple imposible de Micic impidió a Bartzokas volver a acudir a una nueva cita con el título. Con Vezenkov, el cielo parece el límite y Atenas quire exprimirlo antes de su marcha a la NBA. Eso sí, la AS Mónaco fue precisamente quien les llevó a cinco encuentros la pasada edición. Asesinos silenciosos como Kostas Sloukas afilan sus dagas con las que ya tumbaron (con muchos obstáculos) a un candidato como el Fenerbahçe.

Imposible prescindir de un solo minuto de otra semifinal que se antoja de una intensidad terrorífica con dos filosofías contrapuestas. Solamente uno abrirá las puertas del castillo.

LA HABITACIÓN ROJA