Resignación

Resignación

La evolución es algo innato tanto en la naturaleza como en la idiosincrasia del ser humano. Todo aquello que queda inmóvil y no es capaz de adaptarse a los nuevos tiempos es indefectiblemente derribado y sus escombros servirán de base para edificar la nueva realidad. Esto ocurre en todos los ámbitos de la existencia incluido por supuesto, el deporte y nuestro querido deporte del baloncesto y su mayor exponente, la NBA. Resignación NBA.

La NBA por supuesto ha evolucionado, no se sabe muy bien si por supervivencia o llevada por los acontecimientos y los nuevos tiempos marcados por la relevancia casi enfermiza de las estadísticas.

La nueva era ha llevado a la liga por un camino que poco a poco se está alejando del baloncesto más ortodoxo, lo cual conlleva sus beneficios y sus pérdidas. Y esas pérdidas se pueden definir para una parte de los aficionados con una sola palabra: Resignación.

Resignación al ver el uso y abuso de los tiros de tres. Si bien es cierto que allá por la década de los ochenta del siglo pasado, la imposición de la línea de triple sirvió para ver un juego más dinámico, agrandó el ámbito del juego e hizo que las defensas tuvieran que adaptarse ante la nueva amenaza, en la actualidad vemos escandalizados como el triple se ha adueñado del juego. En demasiadas ocasiones la jugada termina con un tiro de tres forzado o peor aún, ejecutado desde una distancia tan exagerada, que más parece un concurso de habilidades que una competición seria.

Resignación al ver empobrecido el juego por el elevado ritmo que se imprime a los partidos. En principio suena como algo positivo, cuanto más rápido más baloncesto y más jugadas veremos. Puede que en un principio y con jugadores de alto nivel sea así, pero en la mayoría de las ocasiones asistimos a una serie de jugadas inconexas, sin continuidad, con malas selecciones de tiro, funestas decisiones y un volumen increíblemente alto de imprecisiones. Vamos, lo que toda la vida ha sido denominado como un correcalles.

Resignados a ver como los pívots se han convertido en una especie en extinción. La obsesión casi enfermiza del juego rápido y del tiro de tres ha terminado por arrinconar a los hombres altos de toda la vida, cuya desaparición estamos a punto de presenciar. Ya no se ven las sempiternas jugadas de balones al poste para volver al exterior y vuelta al interior, con lo que las defensas debían estar en constante movimiento y ajuste.

Resignación al ver cómo han desaparecido por completo la variedad en las  jugadas para iniciar el ataque en estático, si es que no se han tirado un triple antes, claro está. Esas jugadas que siempre estaban en continua evolución, y que hacía que jugadores y entrenador tuvieran sus reuniones para analizar y aprender, se resumen en dos: Aclarados y bloqueo en el poste alto con continuación. Ya no hay más .Salvo contadas excepciones de equipos con entrenadores realmente buenos y conocedores de su oficio.

Resignación al ver la desaparición del pase como concepto baloncestístico. Es como si se les hubiera olvidado a todo el mundo un concepto básico del juego y que se enseña en minibasket. El balón llega antes por el aire que botando.

Resignación al comprobar que los contraataques han desparecido. Sí habéis leído bien, los contraataques han desaparecido. Lo que vemos actualmente es un equipo que corre como pollo sin cabeza hasta que encuentra a alguien, cuando no lo hace el que sube el balón, liberado en la línea de tres, o sin liberar, eso da igual, para tirar. No hay contraataques como Dios manda, con sus tres carriles ocupados y el tráiler para terminar la jugada en transición. Todo eso es parte del pasado.

Resignados a presenciar una y otra vez a ver la misma jugada, el aclarado para que el jugador que se supone de mayor calidad se la juegue sin importar si la defensa se cierra sobre él o no. Aunque a veces parece que hay una esperanza en el horizonte y vemos como ese jugador sobremarcado dobla el balón a un jugador liberado, pero  se nos cae el alma a los pies al ver como al tener el balón tira de tres.    

Resignados al comprobar que la otra jugada predominante es la penetración a canasta. Y ya está, solo eso, a no ser que la defensa haya hecho bien su trabajo, entonces el jugador, que suele estar en el aire, (nunca se salta con el balón en las manos  sin saber cómo se va a terminar la jugada, primero de minibasket otra vez) pasa el balón a un exterior y triple de nuevo.

Resignados al ver la muerte el tiro de media distancia. ¿Y quién es el culpable de este asesinato? Por supuesto el tiro de tres, que según las estadísticas es más rentable que jugar bien al baloncesto.

¿Cómo se pude solucionar todo este despropósito y así volver a la buena senda del baloncesto? Queridos amigos, no lo sé, si lo supiera no estaría detrás de una pantalla y un ordenador, estaría solucionándolo.        

Poderoso caballero es don Dinero