Silencio cómplice

Silencio cómplice

El mundo sufre mucho. No sólo a causa de la violencia de las personas malas. También por el silencio de la gente buena. Silencio cómplice.

Esta frase atribuida al genial estadista y general francés Napoleón Bonaparte ilustra a la perfección el momento tan grave que estamos viviendo. En el escenario europeo un sátrapa ha iniciado una guerra que puede arrastrarnos a todos al agujero más negro de la historia de la humanidad. Mientras todos contenemos el aliento para que la agresión rusa se termine y esperamos con más esperanza que certeza que los responsables de tanto sufrimiento inútil sean llevados ante la justicia, el pueblo ucraniano está sufriendo las consecuencias de los delirios de grandeza de un tirano de tiempos pretéritos que creíamos ya olvidados.

Os preguntareis, ¿qué tiene esto que ver con la NBA? Pues sinceramente creo que mucho. Vivimos en una época donde, gracias a las nuevas tecnologías,  las vidas de todos están interconectadas a golpe de red social. Y estás nuevas formas de comunicación crean líderes de opinión que no dudan en usar estos altavoces para comunicarse con sus seguidores.

La  National Basketball Association siempre ha sido una liga que ha estado comprometida con las causas que se lo merecen, desde los albores de su fundación ha intentado romper las barreras de las razas que tenían encorsetada a la sociedad estadounidense y que la llevaba a una deriva vergonzosa.

La vergüenza caerá sobre ti y tus descendientes

Durante años muchos los jugadores afroamericanos han sido discriminados, asediados e incluso agredidos por su color de piel. Esto por desgracia no era solo una situación soportada por este colectivo en concreto sino por toda la población negra de los EEUU. Y los jugadores de la NBA y Bill Russell en particular, con la ayuda de su entrenador Red Auerbach, usaron su fama y su altavoz para alertar e intentar mediar en una sociedad fracturada por el racismo.

Pues bien, ahora yo echo en falta que la NBA como si fuera un solo individuo se pronuncie de forma contundente contra lo que está sucediendo en Europa. Echo de menos a ciertos líderes de la mejor liga de baloncesto del mundo gritando su indignación por la guerra, echo de menos que las franquicias muestren su rechazo más enérgico. Exijo que el mundo de la NBA brame contra la injusticia.

Es cierto que se puede argumentar que lo que esta ocurriendo en el viejo continente es algo que les es ajeno y que está demasiado lejos. Un argumento valido si no fuera porque la historia es tozuda y nos muestra el camino ya recorrido. El siglo XX tiene la réplica a esta cuestión y estoy seguro que la respuesta no es de nuestro agrado.

También es verdad que poco se puede hacer desde el deporte y la NBA en particular contra lo que estamos viviendo, pero cuando ocurren estas cosas siempre me viene a la mente lo vivido en la Europa de los años 30 del siglo XX y lo dicho por el pastor luterano alemán Martin Niemöller.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
ya no había nadie para protestar.