UConn ¿Back to Back Champions?

2 de abril de 2007. Los Gators de Florida derrotan a Ohio State en la final del campeonato nacional (84 – 75) y se coronan como campeones por segunda temporada consecutiva. Fueron el último equipo en lograr una hazaña cada vez más compleja en el mundo cambiante del baloncesto universitario. ¿Puede igualar esta proeza la Universidad de UConn?

17 años después, los Huskies de Connecticut aspiran a conseguir ese hito. Y cada semana que pasa de competición demuestran ser unos candidatos más legítimos.

Las circunstancias de ambos equipos, no obstrante, son completamente diferentes. Tras la consecución de su primer campeonato, en 2006, tres jugadores de segundo año, fundamentales en el título y con serias aspiraciones de ser elegidos en el draft, anunciaban su regreso a la universidad para disputar su año junior. Corey Brewer, Al Horford y Joakim Noah seguirían a las órdenes de Billy Donovan formando un quinteto de ensueño junto a sus compañeros Taurean Green y Lee Humphrey para regocijo de los aficionados de los Gators. El resto de la historia es de sobra conocido.

La situación de Uconn, sin embargo, es radicalmente distinta. Este pasado verano, tras coronarse campeones con gran autoridad, los Huskies vieron como se marchaban a la NBA los pilares de ese gran equipo: Jordan Hawkins, su gran referencia ofensiva y Most Outstanding Player de la Final Four; Adama Sanogo, pívot dominador en ambas zonas frente a cualquier rival que se le pusiera por delante; y Andre Jackson, jugador del que destacaba su polivalencia e inteligencia para aportar en todas las facetas estadísticas cuando se le necesitaba. Joey Calcaterra, suplente de lujo, transfer llegado desde San Diego esa misma temporada, cumplía su ciclo universitario, por lo que debía abandonar también el equipo para buscarse la vida como profesional. Y Nahiem Alleyne pedía el transfer para irse a jugar a Saint John’s a las órdenes de Rick Pitino.

No todo eran malas noticias para Dan Hurley, por supuesto. La continuidad venía de la mano de Tristen Newton, un base que ya había dado muestra de ser un jugador con gran talento y potencial. Alex Karaban, alero tirador que también podía dar un salto en su rendimiento si disfrutaba de mayor protagonismo. Y, sobre todo, del pívot Donovan Klingan, un gigante que, en su primer año en el equipo, jugando una media de 13 minutos por encuentro, ya promediaba casi 7 puntos, más de 5 rebotes y casi 2 tapones. A ellos se les unía una camada de freshman entre los que sobresalía el nombre de Stephon Castle y un transfer como Cam Spencer que podía aportar experiencia, además de una calidad sobradamente demostrada durante sus años en Loyola Maryland y Rutgers. Los mimbres no eran malos, pero nada hacía sospechar que el rendimiento de este equipo fuera tan brillante como el que está teniendo.

Su balance actual es realmente impresionante: 19 victorias por 2 derrotas, liderando la complicada y competitiva Big East en solitario con un récord de 9-1. Su primera derrota llegó en el non-conference de la mano de Kansas (65-69), un resultado aceptable dado el nivel del rival al que se enfrentaba. Algo más inesperada fue la derrota frente a Seton Hall (60-75), última sufrida hasta el momento. En su lista de víctimas, nombres como Indiana, Texas, North Carolina y Gonzaga. Y, desde que se inició la regular season en su conferencia, ya han caído sucesivamente Saint John’s (dos veces), DePaul, Butler, Xavier (también en dos ocasiones), Georgetown, Creighton, Villanova y Providence. Su gran prueba llegará cuando tenga que enfrentarse a Marquette, único equipo que le sigue la estela en la conferencia y que se presenta como su rival directo en la lucha por el campeonato. Como dato a destacar, señalar que las páginas especializadas en estadística avanzada proyectan que UConn terminará la temporada regular con una diferencia de cuatro victorias más que el segundo clasificado. Personalmente, me parece un tanto exagerado, pero no tengo dudas de que llegará al final de esta parte de la competición con una diferencia holgada.

¿Cuáles son las claves del éxito? La primera de ellas hay que encontrarla en el banquillo. Dan Hurley, para mí claro candidato al premio al mejor entrenador del año, ha instaurado una cultura ganadora en el programa que impregna a los jugadores de tal manera que garantiza la continuidad de los sistemas de juego más allá de los componentes del equipo. Hurley ha demostrado que en el actual sistema de reclutamiento y configuración de las plantillas, el papel del head coach es clave para la creación y consolidación de un proyecto de éxito.

En segundo lugar, el salto de calidad de jugadores que ya estaban en la plantilla como Tristen Newton y Alex Karaban, aunque esperado, ha sido mayor de lo que el seguidor más optimista de los Huskies podía anticipar. El base, que ya fue importante en la consecución del campeonato la temporada pasada, ha pasado de promediar 10’1 puntos, 4’5 rebotes y 4’7 asistencias el curso anterior, a comandar el equipo con 15’9 tantos, 6’8 rechaces y 5’7 asistencias, siendo la gran referencia de UConn a nivel estadístico, pero también emocional y de liderazgo. Alex Karaban, por su parte, también ha logrado una importante mejora en cuanto a números se refiere, pero principalmente destaca por una mayor presencia e importancia en la cancha, pasando de ser un jugador con un rol muy secundario a convertirse en una de las principales armas ofensivas del equipo.

Otro factor importante en el éxito de UConn es la adaptación de las nuevas incorporaciones. Dos nombres destacan por encima de todos los demás: Cam Spencer y Stephon Castle. La aportación de ambos es fundamental para dar profundidad a una plantilla competitiva, a pesar de que las circunstancias de su llegada al equipo son totalmente diferentes. El primero es un jugador con amplia experiencia en el baloncesto universitario, mientras que el segundo acaba de aterrizar en la competición desde el instituto. Sin embargo, sus números y sobre todo su presencia en la cancha, les convierte en dos jugadores imprescindibles, cuyo rendimiento es clave para reforzar las aspiraciones legítimas a ganarlo todo.

Podemos, por tanto, estar ante un año histórico. No será sencillo repetir título y mucho menos hacerlo con la solvencia con la que lo lograron el año pasado. Pero en estos primeros meses de competición, UConn se ha mostrado el equipo más solvente y capaz de toda la liga. Si completan la hazaña, estaríamos ante un conjunto absolutamente histórico.

Si no queréis perderos ningún tipo de contenido NBA, os sugerimos que os suscribáis a nuestras redes sociales, en las que creamos contenido diario sobre todos los temas relacionados con la mejor liga de baloncesto del mundo. Buscad siempre MassiveBall en redes sociales.

Talento puro en Lexington