Un peaje llamado Tom Thibodeau

Un peaje llamado Tom Thibodeau

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Al más puro estilo Sargento de Hierro, Tom Thibodeau ha decidido cambiar drásticamente la rotación de los New York Knicks. El pasado 3 de diciembre, tras un récord de 10-13 y, sobre todo, muy malas sensaciones en cuanto a competitividad se refiere, Thibs declaró en rueda de prensa pre-partido que Derrick Rose y Cam Reddish dejaban de formar parte de la rotación, uniéndose así a Evan Fournier, que ya llevaba varias semanas en esa misma situación.

Esta drástica decisión se presuponía un tanto extraña, ya que Rose apenas estaba disputando 15 minutos por partido en un rol muy secundario, y sobre todo Reddish, quien estaba ofreciendo un irregular pero muy buen rendimiento como sexto hombre.

De hecho, Cam estaba jugando sus mejores minutos desde que llegó a Nueva York. Tras una pasada temporada en la que llegó vía traspaso en enero y apenas disputó 15 partidos con menos de 14 minutos por encuentro, Reddish se postuló en este inicio de campaña con uno de los jugadores más polivalentes del equipo promediando más de 20 minutos por encuentro y varias actuaciones por encima de los 20 puntos. Además, defensivamente estaba dando un buen rendimiento.

Desde entonces, los Knicks han encadenado, de momento, 7 victorias de manera consecutiva. La irrupción de Grimes como titular indiscutible y de McBride han elevado el techo competitivo defensivamente del equipo una absoluta barbaridad, llegando a registrar un Defensive Rating de 98. El mejor registro de la liga.

Lo cierto es que este drástico cambio de Thibodeau le da la razón, al menos a corto plazo. Aunque ofensivamente el equipo está registrando más o menos los mismos números, defensivamente es un rodillo. Además, jugadores como Randle o Barrett se están sintiendo mucho más cómodos en pista y sus números en esta racha así lo avalan.

Randle ha subido sus promedios a 27 puntos, 11 rebotes y 4,2 asistencias. Mientras que RJ Barrett se ha ido hasta los 22 puntos, 6,8 rebotes y 2,5 asistencias. Tirando por encima del 43% en FG y yéndose hasta un 41% en triples, su gran talón de Aquiles en este inicio de campaña.

Aun con todo esto, el peaje que están pagando los Knicks con estas drásticas decisiones de Thibodeau es para destacar. Mientras que la pasada temporada tomo la misma decisión con Kemba Walker y el equipo acabó cortando a un jugador por el que podía haber sacado algo a cambio en algún traspaso, o incluso haber exprimido algo más su rendimiento en pista.

En esta ocasión la gerencia de los Knicks se encuentra en la obligación de dar salida a 3 jugadores (Fournier, Rose y Reddish) a toda costa. Una situación en la que Leon Rose terminará por malvender este paquete de jugadores, en vez de, como el propio Leon Rose afirmo la pasada temporada, esperar la ocasión en la que una estrella estuviera disponible y ejecutar con jugadores y rondas el traspaso tan ansiado.

Lo cierto es que esa ocasión estuvo ahí en su momento. Donovan Mitchell no acabó siendo jugador de los Knicks porque Danny Ainge no quiso. Los Knicks ofrecieron todo y más por el entonces jugador de los Jazz, llegando a incluir hasta en dos ocasiones a RJ Barrett y Mitchell Robinson.

A corto plazo las cosas le están saliendo bien a Tom Thibodeau. Pero una franquicia como los Knicks no se puede permitir tener un entrenador que despercie así sus activos, poniendo en riesgo el potencial valor de los mismos. El peaje será a medio y largo plazo. Un peaje llamado Tom Thibodeau

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